La utilización de unidades independientes para calefaccionar un ambiente es el recurso más utilizado en la Argentina. Su bajo costo inicial y de instalación es muy tentador, pero en cuanto a consumo y a calidad de vida es superado por las unidades de calefacción central. Es muy variada la oferta de sistemas de calefacción individual.
Gas natural y envasado
Los más conocidos se denominan de tiro balanceado, infrarrojo y catalítico. Trabajan con unidades medidas en kilos calorías por hora y van desdes 1.800 k/cal a 6.000 k/cal. El tiro balanceado tiene cámara de combustión estanca y en el ambiente sólo irradia calor limpio y confortable con circulación por convección. El monóxido de carbono es expulsado al exterior, con una pérdida del 30 % de calor, pero es seguro para las personas. La salida al exterior se realiza detrás del calefactor, con una boca o conducto al exterior. Los modelos más modernos están diseñados con válvulas de seguridad, encendido piezoeléctrico y salidas del calor que evitan manchas negras en la pared. Los catalíticos utilizan un manto de amianto para irradiar calor con buen rendimiento y menor toxicidad del aire.
Otras fuentes de energía
Una variante de combustible es el querosén. Este tipo de calefactores tienen la incomodidad de que al quemar combustible es inevitable el olor. Las estufas mas modernas a querosén irradian un calor muy agradable sin emanación de olor. Por último, los calefactores con cuarzo, halógenos, aceite o con resistencia utilizan energía eléctrica para brindar calor. Los más simples y de bajo costo inicial son las muy conocidas estufas de cuarzo. El costo más elevado lo tienen los radiadores con aceite estanco, que se trasladan fácilmente y son muy estéticos, con una generación de calor muy agradable.
Fuente Suplemento de Arquitectura La Voz del Interior |