La piscina, como elemento constructivo ha ido evolucionando, pero recién a partir de mediados del siglo XX, con la aparición de nuevos materiales y sistemas constructivos, la creatividad y la imaginación comienza a proponer nuevos proyectos.
Actualmente las piscinas no se piensan como simples rectángulos, sino que se hacen a la medida de quienes van a disfrutarlas y teniendo en cuenta el paisaje del que forman parte. Las piscinas privadas no conocen limitaciones en cuanto a formas, dimensiones y profundidades.
Las nuevas tendencias marcan que las piletas deben estar concebidas como espejos de agua. Ubicadas cerca de la casa, forman parte de la decoración. Aun cuando optemos por las piletas prefabricadas, en las que el proceso de diseño se ve limitado, podemos modificar totalmente su estética, según la resolución de la vereda perimetral y el solarium, y de acuerdo a la correcta resolución de su entorno. Los accesos, escaleras y estructuras definen también su diseño.
Las piscinas construidas in-situ, nos permiten gestarlas como complemento armónico de su entorno, tanto en la forma como en los materiales. Una forma bien diseñada creará interacciones positivas con el resto de los elementos del paisaje.
Fuente Suplemento Arquitectura La Voz del Interior